Muchas palabras o expresiones tienen, además de su significado semántico, una carga emotiva, a la que se denomina efecto emotivo, que puede ser positivo o negativo. Si leemos una poesía y lo hacemos considerando su contenido estrictamente semántico, la habremos vaciado por completo de todo su valor.                  

Los efectos emotivos de las palabras pueden variar de una comunidad lingüística a otra, o dentro de mismo de un país a otro, de una clase social a otra, de una generación a otra.

Desde un punto de vista psicológico ciertas palabras o expresiones pueden servir para expresar aprobación o rechazo en relación con ideas o proyectos.

Vale la pena hacer notar que las descripciones y explicaciones científicas o, sencillamente, aquellas que pretenden cierta objetividad, deberían estar despojadas de expresiones muy cargadas emotivamente.

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